29.9.09

POEMAS PROFANOS (Ed. Completa)



POEMAS PROFANOS

Y de un trazo salió el dolor,
que rompía los colores
de una nube vacía;
y en la esquina del grito ahogado
las voces me pedían
que siga estando aquí.


I

Iba cayendo
mientras estaba sentado en la noche
ahora tu mirada me intuye a morir.
Tienes mucho en qué pensar, o quizás no;
pero ya no estaré aquí.

Sigo siendo parte de este suicidio
tal vez ya no tengas que decirme,
sólo esperas que caiga tendido en tu desdén
no es tu intención, pero esta noche me perderé.

Aprensión que se veía venir,
dolor que se iba a sentir;
no supe cuanto, tanto;
sólo que iba a morir.

Tal vez esta tarde no pienses en mi
quizás nunca lo hiciste,
tal vez ahora tengas en qué pensar, tal vez;
pero lo que tienes que saber,
es que acabando el anochecer
ya no estaré junto a ti.

II

¿Crees que soy inmune?
ahora en que piensas,
Madre de una pena paria
de las palabras
y de las lágrimas, que ahora
se convertirán en sangre.

El alba es testigo
de alma que se fue perdiendo
a través del infinito
del disparo que me diste
de la mirada que me ofreciste.


En qué piensas Madre de mi dolor,
ahora me verás partir
con el frío de la noche
que te destruye la carne,
que pudre tu sangre,
que te rompe los huesos,
de esos que no sentía
cuando caía; cuando olvidabas
cuando te perdía.

Maldita luna que fue testigo de esta pena,
muerte, ahora seca las lágrimas
que caen en la habitación.

Ahora ya no me comentes de tus deseos
que más tarde me verás morir
tal vez ahí sientas lo que yo,
cuando te vi, cuando te perdí.

III

No hables nada nuevo,
Porque de lo desconocido surgiré.
Te arrastraré por espinas amargas
Encima del cielo,
Y del muladar haré tu hogar.

No ilumines nada,
Porque del crepúsculo sacaré las fuerzas
Que te destruirán.
Vagarás en la penumbra de mi cuerpo
No sentirás tus venas
Y tus huesos caerán.

Nadarás entre meandros y desagües
Porque eres lágrima de un dios
Que no sabe gritar.
Porque eres ser aborrecido
Por ángeles olvidados
Por todas las palabras
Que de mis labios no saldrán.

IV

Que tu sangre se evapore y carcoma,
Con el calor aborrecido,
Con esta mierda que observa,
Que se meta en su cuerpo de hedores.

Tanto esperas a lo desconocido, sombra ondulada.
Es lejana mi estancia,
Empieza a marchar porque en mi no estás.

Indesición, compañía, toda esta amalgama de ira.
Malditos seres, viajen, duerman en el basural,
Porque en mi no están.

V

¿No observas acaso la sangre?
De los caídos y sus lágrimas,
De seres que ya murieron
Pero que no están vencidos.

La muerte, el dolor,
La soledad…
No seas indiferente,
Que el eclipse te enlutará.

Maldito dolor que recuerda aquel día.

Maldito sonido taciturno, taquicardia,
Llamado ensimismado de la espera.

Que tu sangre me reconozca
Que tus huesos partan
Que tu piel no sienta
Lo que yo aquí, lo que yo ahora…

Todo cayó, empezó en todos lados,
Con los versos, con el tiempo,
Ahora tú.

8.8.09

El hombre que halló el silencio y la mujer que espera al futuro



…Lo arrastró, lo golpeó hacia una pared,
Lo estrelló contra el tiempo,
Su maldita espera.

¿No tienes conciencia acaso?
Espera al futuro
Y en los renglones leerás las causas,
El fuego indomable,
La sangre caída de mis ojos.

No te das cuenta que 61 pasos no son suficiente agonía,
Que 2 minutos es la eternidad,
Que una compañía solitaria
Envuelve toda el alma.

Y no muestras más,
Solo esta brizna…
Que tal vez se llama esperanza
O amenaza desesperación.

Sólo al mirar las dos puntas azules,
A los relojes en los cuatro lados (deberían)
Sólo al pie de una falsa virgen de espaldas,
Allí te darás cuenta.

29.7.09

29 deJulio... Esperándote



A Danalis Aller,
Sin importar la distancia o el tiempo
Sólo Tú


Engañó al silencio

Encalló en la noche

Dio el llamado a este lugar

Le puso nombre al viento

Su cabello bailaba

Su sombra era naranja

Llamó a los sueños: invierno

Sus lágrimas eran sangre

Su sangre era alma

Y su alma el despertar.

Mientras tanto…


Mis ojos de sangre revivirán,
derretirán las suelas opacas del último sueño
catapultado al infierno.


Mis ojos de sangre observarán tus cristales de hierro,
tu corazón hecho un alquimista,
rodeado por el canto del Fénix.


Mis ojos son tu alma, tu cuerpo, tus besos


Mis ojos son el llamado vespertino de otoño
y tus ojos los dueños de los míos.


Ahora Goethe me habla también de Ti


6 de diciembre 1772

“Su imagen me persigue: que duerma o que vele, ella sola llena toda mi alma.
Cuando cierro los párpados, en el cerebro, donde se encuentra la potencia de la vista, distingo claramente sus ojos marrones.
Es imposible que te explique esto.
Me duermo, y los veo también: siempre están allí, siempre fascinadores como el abismo.
Todo mi ser, todo, está absorto por ellos.
¿Qué es, pues, el hombre, ese semidiós, tan ensalzado? ¿No le faltan las fuerzas cuando más las necesita? y cuando bate sus alas en el cielo de los placeres, lo mismo que cuando se sumerge en la desesperación, ¿No se ve siempre detenido y condenado a convencerse de que es débil y pequeño, él, que esperaba perderse en lo infinito?”

Werther, Goethe


Quizás Werther entienda la naturaleza de la maldita distancia, pero ahora no me importa si ella quiere parecer un obstáculo, porque dentro de mi no existe la naturaleza de la distancia, sólo estás Tú, Tú y tus ojos infinitos,
Tú y tu sonrisa mirándome
Tú y tu abrazo calmando la agonía
Tú y tus labios convirtiéndose en mi droga
Tú, que entiendes mi corazón profano.


Una pregunta más:

¿Cuánto cuesta salir del olvido
y navegar a través de tus sueños,
poder vagar en tu pensamiento
sabiendo que la eternidad yace en tus labios?


Ahora mi voz se calma
Y el tiempo pronto pasará.
Estaré a tu lado
Y de mis labios seguirás escuchando
El Te Quiero que pronuncio ahora.

11.7.09

10 ó 11 de Julio


A Danalis Aller,
en el umbral de un día nuevo.

Esta noche no sé cómo empezar,
Es igual y distinta a la vez,
Sólo que mis palabras se introyectan
Y mi memoria aflora.

Pero por qué hoy,
Por qué a estas horas,
En el umbral de un día nuevo o anterior
¿Ya amaneció acaso?

Pero ahora mi mente me habla
Y se da cuenta que esta noche sí es distinta
Y no estoy confundido,
En verdad es distinta.

Por que hoy y ahora mi mente es libre
Y los dolores del pecho van desapareciendo
O perdiendo su forma
Hoy es 10 o quizás 11 de Julio
Y mi memoria me grita que las fechas son importantes.

Porque un 29 de Abril me enseñó que todo puede estar bien
Que tus labios eran de opio, en la fe tu ser,
Y que Thanatos no sólo significa muerte,
Sino también vida y vida para ti,
Vida que te ofrezco.

Porque Mayo me enseñó una nueva fuerza
Que la ilusión que no existe,
Que existes Tú,
Tus ojos, tu sonrisa, tus labios,
Y también tu corazón (aunque a veces no lo llevas jjj)

Junio llegaba con alegrías
Y la alegría mía de tenerte era inmensa,
Sabía que todo era real
Y que un poema puede tomar la forma de mujer.

Y ahora es Julio y no distingo qué fecha es,
Sólo sé que es casi la tercera hora de un día nuevo
Y que espero un amanecer cálido,
Saber que estás bien.

El sonido es repetitivo y quiero escuchar tu voz,
Quiero que la distancia pierda su estúpida naturaleza
Y poder estar junto a ti.

Llegará un 15 y reclamará mi presencia
Y aunque no esté, sabes que te quiero
Y lo digo varias veces no para convencer algo,
Sino porque cada día siento un nuevo querer
Más fuerte que el anterior.

Quiero estar junto a ti, saber y sentir que todo está bien,
Observar tus ojos y que no me importe nada más,
Que tus labios se junten con los míos
Y así nazca un nuevo poema.

Y llegarán muchas fechas más amor, y quiero estar allí
Y quizás los orígenes me lo impidan nuevamente,
Pero mi alma estará a tu lado, en tu pecho, en tu mente,
Mi alma de siete gritos que pronuncian tu nombre a la luna,
Mis ojos, sangrando tu ausencia,
Mis brazos que desean cuidarte,
Mis oídos que no escuchan tu risa,
Mi pecho que te pide disculpas,
Mis labios que extrañan besarte y sentir lo sagrado de tus labios,
Y estará cada centímetro de mi cuerpo gritándote Te Quiero Amor.

4.7.09

Noche del 4 de Julio 8:15


A Danalis Aller,
En la ausencia momentánea
y en mi mente eterna.


Esta noche mi pena se incrementa
se incrementa a tres penas por minuto
y mi dolor sigue entrando a mi cuerpo vacío
mis migajas siguen inyectándoce de sangre,
mis ojos siguen el curso de lágrimas...


Esta noche quiero hablarte como todas las demás
quiero tenerte como siempre y como nunca a la vez
quiero que acabes mi dolor como siempre lo haces
que mates mi muerte y hagas agonizar mi agonía,
quiero que mmi cuerpo siga en pie.


Esta noche son 8 y 21 y creo no soportar más...
Esta noche quiero sentir tus labios de droga
tus labios de opio sagrado, de hostia sagrada
tu sangre de Thanatos que te ofresco. (apúrate ya queda poco)
quiero hablarte y que tus voz me invada
que tu risa sea mi respiración y mi fuerza.


Esta noche quiero ver tus ojos infinitos
mirando mis cuencas perdidas bajo mi frente
quiero sentir que me abrazas y mandar a la mierda la distancia,
quiero que nos olvidemos del tiempo
y vivir sin pensar como dices
siguiendo juntos el misterio de la vida por siempre.


Te Quiero y Te Quiero Más.

29.6.09

28 de Junio, un mes luego de Thanatos


A Danalis Aller, en las risas

y los minutos de silencio


No puedo escribir y estoy cayendo,
En una hora de cenizas
Y de ansiedad suprema.

En una hora de alquimia
Sin pecados de dogma.

En una banca callada,
En la memoria sempiterna.

No puedo escribir y me lleno de ira,
No puedo ver mi estruendo,
Mi lágrima, ni la fogata de mis ojos.

No puedo escuchar mi voz,
Pero estás Tú.

Tú y la unión de mi alma,
En la pureza de la sangre.

No puedo decir que sin ti no hay vida,
Pero me ayudas a vivir.

No puedo escribir y me invade la taquicardia,
Pero estás Tú, calmando mis latidos (¿Recuerdas?)

No puedo escribir, pero no importa,
Porque ahora estás Tú.
Te quiero.

14.4.09

Gloria al maestro en los cielos



Vallejo 71 años de su muerte física

“Cualquiera que sea la causa que tenga que defender ante Dios más allá de las muerte, tengo un defensor: Dios”

Último mensaje que dio el 29 de Marzo de 1938


Intensidad y altura

Quiero escribir, pero me sale espuma,
Quiero decir muchísimo y me atollo;
No hay cifra hablada que no sea suma,
No hay pirámide escrita, sin cogollo.

Quiero escribir, pero me siento puma;
Quiero laurearme, pero me encebollo.
No hay toz hablada, que no llegue a bruma,
No hay dios ni hijo de dios, sin desarrollo.

Vámonos, pues, por eso, a comer yerba,
Carne de llanto, fruta de gemido,
Nuestra alma melancólica en conserva.

Vámonos! Vámonos! Estoy herido;
Vámonos a beber lo ya bebido,
Vámonos, cuervo, a fecundar a tu cuerva.


XIV

Cual mi explicación.
Esto me lacera de tempranía.
Esa manera de caminar por los trapecios.
Esos corajosos brutos como postizos.
Esa goma que pega el azogue al adentro.
Esas posaderas sentadas para arriba.
Ese no puede ser, sido.
Absurdo.
Demencia.
Pero he venido de Trujillo a Lima.
Pero gano un sueldo de cinco soles.



Los Dados eternos


Para Manuel Gonzales Prada,

estaemoción bravía y selecta,

una de lasque, con más entusiasmo,

me ha aplaudido el gran maestro.


Dios mío, estoy llorando el sér que vivo;

me pesa haber tomádote tu pan;

pero este pobre barro pensativo

no es costra fermentada en tu costado:

¡tú no tienes Marías que se van!


Dios mío, si tú hubieras sido hombre,

hoy supieras ser Dios;

pero tú, que estuviste siempre bien,

no sientes nada de tu creación.

¡Y el hombre sí te sufre: el Dios es él!


Hoy que en mis ojos brujos hay candelas,

como en un condenado,

Dios mío, prenderás todas tus velas,

y jugaremos con el viejo dado.

Tal vez ¡oh jugador! al dar la suerte

del universo todo,

surgirán las ojeras de la Muerte,

como dos ases fúnebres de lodo.


Dios míos, y esta noche sorda, obscura,

ya no podrás jugar, porque la Tierra

es un dado roído y ya redondo

a fuerza de rodar a la aventura,

que no puede parar sino en un hueco,

en el hueco de inmensa sepultura.


Nota: Imagen de encabezado del post: Vallejo por Picasso.

9.4.09

Poeta Bendito - 188 años del nacimiento de Baudelaire



Epígrafe para un libro condenado

Lector apacible y bucólico,
Ingenuo y sobrio hombre de bien,
Tira este libro saturniano,
Orgiástico y melancólico.

Si no cursaste tu retórica
Con Satán, astuto decano
¡Tíralo! Nada entenderás
O me juzgarás de histérico.

Mas si de hechizos a salvo,
Tu mirar tienta el abismo,
Léeme y sabrás amarme.

Alma curiosa que padeces
Y en pos vas de tu paraíso,
¡Compadéceme…! ¡O te maldigo!


El Muerto Jubiloso

En una tierra grasa y llena de caracoles
Quiero cavar una fosa profunda,
Donde pueda a placer mostrar mis viejos huesos
Y dormir en el olvido como pez en la ola.

Aborrezco los testamentos y odio las sepulturas;
Antes que implorar una lágrima del mundo,
Viviendo, preferiría invitar a los cuervos
A sangrar todos los salientes de mi esqueleto inmundo.

¡Oh gusanos! Negros compañeros sin orejas y sin ojos,
Ved venir a vosotros un muerto libre y jubiloso;
Filósofos disolutos, hijos de la podredumbre.

A través de mi ruina id, pues, sin remordimiento,
Y decidme si hay todavía alguna tortura
Para este viejo cuerpo sin alma y muerto entre los muertos.


El Vino del Asesino

¡Mi mujer ha muerto soy libre!
Puedo, pues, beber hasta saciarme.
Cuando regresaba sin un duro,
Sus gritos me desgarraban las entrañas.

Lo mismo que un rey soy dichoso;
El aire es puro, el cielo admirable…
Teníamos un verano semejante
Cuando de ella me enamoré.

La horrible sed que me desgarra
Tendría necesidad para aplacarse
De tanto vino como pueda tener
Su tumba;-esto no es poco decir-.

Le he arrojado al fondo de un pozo,
Y yo mismo he puesto encima de ella
Todos los guijarros del brocal.
-¡La olvidaré si puedo!-.
En nombre de los juramentos de ternura,
De los que nada no nos puede deshacer,
Y para reconciliarnos
Como en el bello tiempo de nuestra embriagadez.

Le implore una visita,
De noche en una ruta obscura:
¡Ella vino!, -loca criatura-
¡Estamos todos más o menos locos!

Ella era todavía hermosa,
Aunque muy fatigada, y yo,
Yo la amaba demasiado; he aquí por que
Le dije: ¡Sal de esta vida!

Nadie me puede comprender. ¿Uno solo
De entre estos borrachos estúpidos
Sueña en sus noches mórbidas
En hacer del vino un sudario?

Esta crápula invulnerable
Como las máquinas de hierro
Nunca, ni el verano ni el invierno,
Han conocido el amor verdadero.

Con sus negros encantamientos
Su cortejo infernal de inquietudes,
Sus redomas de veneno, sus lágrimas,
Sus ruidos de cadena y osamenta.

-¡Vedme libre y solitario!-
Seré esta noche borracho muerto;
Entonces, sin miedo y sin remordimiento,
Me acostaré en la tierra,
Y dormiré como un perro.

El carromato de pesadas ruedas
Cargado de piedras y de lodos,
El vagón violento puede bien

Aplastar mi cabeza culpable
O partirme por la mitad,
¡Me burlo como de Dios,
Del Diablo o de la Santa Mesa!

13.3.09

Anarquía Humana


Quiero correr y gritar
Salir entre los árboles frondosos
O por los viejos Picus de la ciudad
Llenos del polvo y humo asesino.

Quiero que te quedes junto a mi
Y mandar a la mierda todo
Vivir sólo con mis libros,
Con la música y con los míos.

Ya no quiero seguir oyendo el ruido
De los carros atollados en la avenida.

No quiero vivir
Entre seres infelices sin ojos,
Entre personas que dicen que no se puede.

Quiero seguir corriendo
Sin importar si mis piernas se cansan
O si ya no tenga más lágrimas que sudar
O si el tiempo nos quiera escupir.

Quiero mandar al carajo
A todo los de la Plaza de Acho
Y ponerlos desnudos
Frente a esos toros bravos
Para que aprendan lo que es el dolor
Y se dejen de joder.

Sigo gritando, vociferando
Que cierren las iglesias
Y todas sus agencias financieras
Incluyendo la más grande (el vaticano).

Aún no muero,
Y no me importa si me censuran
Porque mis palabras no morirán,
Y más voces se alzarán
A través de los estragos del viento
Y en medio de la ciudad.

9.3.09

Profanación


El silencio enlutó su llanto
Que vagaba por pasadizos
De una casona hecha lodo
Y en la berma descomunal de lo incierto
Tus ojos respondían por mi.

No me hables de lo imposible
Y no vengas con tu ira
Que ya una vez partí.

El caminar desvarío y detenerse
Es algo más que la lúgubre acción
Y sus risas, las burlas
Pobres seres,
No se dan cuenta
Que siguen siendo mierda.

No me hables ahora de tu esperanza
Maldita pena paria
Que no muere
Y que se alimenta aún más de estos días.

Qué piensas ahora, que pensarás,
¿Si hay futuro acaso?
No me hables de ello
Que allí, tal vez entenderás.

Que todo este viento congelado
Apague la muerte que duerme
Sobre una habitación de sangre
De huesos y de dolor.

Qué es el ahora
Ser inconsciente
Que no reconoces
Más allá de este dolor
Maldita lágrima.

¿Acaso eres indiferente?
A mi lucha en las estepas
A mi marcada lesión
Por los celadores del viento
A mi corazón profano
¿Acaso tú no te alimentas?

Y yo aquí
Hombre dormitando
Sobre una nube
Llamada desesperación (o espera)

No hablas, no callas
No miras.
Qué pasará en tu mente
No olvides que somos mortales.

Hoy no hay figuras,
No hay voz;
Ya la tarde se aproxima
Y el delirio me invade.

Me lleva en su regazo
Por que no se olvida
De aquella luz naranja
Que me hizo morir.

No me hables de las promesas,
Que la espera ya aguantó demasiado,
Que dos minutos mueren,
Que el pecho revienta.

Y ahora me dices del tiempo,
No te burles,
Que tú no estás en mi.

Dónde está esa fuerza ¡maldita sea!
Maldita pena
Que hizo secar
La sangre de los lunes.

Unos Poemas Profanos
Que enlutaron,
Que insultaron
Y que aún más
MATARON.

Nota del autor: Pintura sobre óleo de Salvador Dalí

25.2.09

Fragmento II


La habitación estaba poco iluminada, en realidad no sabía de dónde aparecía esa poca luz que la atravesaba, porque la ventana rectangular en la parte superior de una de las paredes parecía reflejar un cielo totalmente oscuro, no había focos; quizá sea el recuerdo de esos montoncitos de cera que alguna vez fueron velas, pero que ahora se hallaban en un rincón, cristianamente acomodados.
Ella me miraba tan cerca, no sé exactamente dónde estábamos parado, ni el material del suelo, que tenía un aspecto pedregoso; pero parecía que levitara acercándose hacia mí. Sus ojos brillaban, no era necesaria tanta luz para que sus vivos ojos, sus muertos ojos, sus resucitados ojos, me mirasen titilantes. Su pupila de gema observaba mi rostro, ella sonreía como en mis sueños –quizá esto también es un sueño- y sus manos iban pegadas a su cintura, sus manos delicadas que dudarían en apretar el cuello de su opresor.
Una vez más me fijé en el entorno, parecía un calabozo, pero aún así no se sentía un aire de penumbra, a pesar el tétrico lugar existía una luz –no sé si es muy cursi llamarlo así, pero ahora no me importa la opinión de otros- que no era de las velas extintas, ni del oscurecido cielo invadiendo a través de la ventana; sino la luz que atravesaba la “habitación” salía de dos cuencas que me observaban: sus ojos. Unos ojos que imprimían una extraña alegría, con una luz que deseaba que se apagase, que se olvidase de existir, que se quede en un rincón como aquellas ceras carcomidas por el fuego; unos ojos que no aguantaba mirar, que inyectaban un color desaparecido en las paredes de piedra ennegrecida por los siglos.
Mis manos temblaban, y ella se encontraba tan cerca sonriente siempre, cuando me di cuenta de su cuello, un cuello suave de piel clara; y mi cuerpo se lleno de adrenalina, tenía unas ganas tremendas de ahorcarla, mis manos seguían temblando, y su cabello reposaba sobre un hombro haciendo un admirable contraste con su cuello, no aguanté más y alcé mis manos dispuesto a acabar con todo esto -¿Agonía?- pero me detuve a la altura de sus codos, sentí que no podía matarla –maldita sea- no quería sentir el latido de su yugular apagándose, no quería ver su piel clara tornándose morada, u observar sus ojos desorbitados luego de haber cortado por completo la circulación a su cerebro y dejarla sin oxigeno, todo pasaba como imágenes en un cinematógrafo de Europa en los inicios de la modernidad.
Fue entonces que volví a la “realidad” y me di cuenta que el sudor que antes sentía había desaparecido y ella se había acercado mucho más casi rozándome. Mis brazos que se habían inmovilizado ante las imágenes de mi mente, ascendieron lentamente hasta abrazarla. Ella que sólo tenia que levantar sus brazos puesto que estaba pegada a mí, reposó su cabeza en mis hombros y mis labios podían sentir la tibia piel de su cuello que segundos antes deseaba estrangular, su respiración pausad empezó a calmar mi cuerpo, sentir los latidos de su pecho hizo descender mis niveles de adrenalina, y el aroma de su cabello y su piel me hicieron entrar en la burbuja que antes no notaba alrededor de ella, poco a poco se fue apagando mis impulsos asesinos, mi cabeza ya no quería explotar, mis músculos ahora relajados disfrutaban del abrazo que me daba. Ella lo había calmado todo.
-¿Desea algo más joven? -preguntó el mozo que se encontraba parado a la izquierda de mi mesa con la carta del Café nuevamente en la mano.
-Perdón, ¿Cómo dice? –respondí algo aturdido.
-Si desea algo más de tomar, joven.
-Bueno sólo un Moka y nada más, gracias.
-Está bien, en un momento traigo su pedido.
El mozo se retiró hacia la barra donde dejó mi pedido y se dispuso a atender a os personas que habían ingresado al local.
Apuesto que ni se imaginaba que me había despertado de un “sueño” en el que estaba a punto de matar a la persona que ocupa casi todo el día mi mente.


Nota del autor: Dibujo hecho a carboncillo por Anthony Quiroz Olivares, basado en el dibujo de “La Señorita G” del libro de Andrew Loomis

24.1.09

Holocausto (fragmento)


Ya había tomado la decisión. Pensaba en dicho asunto día y noche, en las tardes, mientras observaba cómo el cielo se transformaba de un ralo gris a un anaranjado intenso, y cuando el sol iba cayendo tomando un color rojo sangre -eso me hacía pensar mucho más- y también pensaba durante las madrugadas, donde me despertaba sudando y agitado como si hubiera terminado de correr en una persecución; y en otras ocasiones era nuevamente la misma pesadilla donde aparecía nuevamente ella, tan amable y sonriente, dispuesta a morir pero sin saber cómo.
Aquella mañana me había levantado como de costumbre (sudando y agitado) hecho un desvarío sobre mis sábanas y la cubrecama de antiguos barcos ingleses de madera yacía al pie de mi cama; puse los pies en el frío suelo azul y tanteé mis sandalias, me dirigí a la ducha y empecé a sentir cómo caía el agua fría sobre mi rostro tranquilizándolo mágicamente todo. Es verdad lo que dicen acerca que el agua es vida; tiene un don extraño, como un sedante natural. Es una terapia estar bajo el agua de la ducha cuando uno está cansado o estresado, o sentir el preciado líquido entrar por tu garganta cuando te despiertas a media noche con la boca y los labios secos quizás por una pesadilla. El agua empezaba a bajar por mi pecho y mi espalda de una manera de caricias, era realmente gratificante.
Tomé una toalla y fui a ponerme unos jeans con un polo conde curiosamente había una manchas que si hubieran tomando un color rojo oscuro parecería que me hubieran clavado un cuchillo en medio del pecho, me puse las zapatillas de lona y decidí ir a desayunar a un café -no tenía suficientes ganas de prepararme un desayuno “decente”- que mejor no les digo el nombre porque de seguro las autoridades de la nación –que se jactan de su eficiente labor investigativa e incorruptible- deciden clausurar el local al enterarse que atienden a una persona (en este caso: yo) que pretenden planificar un asesinato mientras toman un café y comen unas galletitas caseras. Llegué y me senté en el mismo lugar de siempre, Se acercó el mozo y me ofreció la carta dándome la bienvenida al café, yo de inmediato le pedí un desayuno, que consistía en dos huevos revueltos con jamón del país, unas tostadas y una taza de café que venía acompañado de un par de galletitas caseras muy ricas; luego de tomar un buen sorbo de mi café como si me inyectara alguna droga –es que soy un adicto al café, debo confesarlo- iba entendiendo porqué me gustaba ese sitio; desde allí podía observar el mural que había a mi derecha en done unos hombres pintados en diversos colores parecían celebrar una fiesta y las casas multicolores a su alrededor se iban haciendo más chicas en una perspectiva perfecta; también podía ver el estante de madera atrás de la barra, donde descansaban con milimétrico orden botellas casi siempre de tonalidades oscuras, algunas eran largas y delgadas, otras, bajas y rechonchas, y algunas muy estilizadas; al costado de la caja se extendía una amplia congeladora donde se podía observar una gama de helados de todos los sabores y colores que a cualquiera que se acercase le provocaría quedarse mirando todos los recipientes con cremosos helados, alguno con chips de chocolate o menta. Todo era perfecto: El techo alto, las tenues luces que iban muy bien con el ambiente y la suave música. Todo era preciso para pensar cómo debería matarla.
Todos los escritos y post colocados son de propia autoría, de colocarse un post de otro autor se colocarán los créditos correspondientes.